miércoles, 26 de agosto de 2015

Para tí, Encarnación, mis oraciones.

Cuando los sones del verano tocan a su fin
el murmullo del azofaifo nos reclama
que volvamos hasta tu ermita, Bella Dama
un año más que llega por fín.

Un susurro anunciado
al oído el ángel revela
en tí la buena nueva
del bien más preciado... la Vida.

Y llegado el mes de septiembre
la naturaleza se rinde a tu paso
pintando de ocres el camino andado
llenos de orgullo de volver a verte.

Ya repica la campana
solitaria, alza la voz al pueblo
desde allí arriba, en San Pedro
Y el viento el sentimiento arrastra.

Vida, esperanza y dulzura...
entonan los bellos sones
para rendirte pleitesía los corazones
y rezarte de nuevo, con ternura

para tí, Encarnación mis oraciones.

Lorenzo Parra Domínguez





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